Economía y Mercados
26 de enero de 2026 | 07:00Brasil inaugura 2026 con dos nuevas aperturas: Vietnam habilita grasa bovina y Arabia Saudita autoriza heparina bovina
El gobierno brasileño confirmó el ingreso de la grasa bovina al mercado vietnamita y la apertura saudí para heparina bovina, un insumo clave de la salud, en un movimiento que refuerza la agenda de diversificación exportadora.
Brasil abrió 2026 con dos señales potentes para su estrategia de expansión comercial agropecuaria: Vietnam confirmó la habilitación sanitaria para importar grasa bovina brasileña y Arabia Saudita autorizó el ingreso de heparina bovina, insumo de origen animal utilizado como anticoagulante en procedimientos y terapias clínicas. Las medidas fueron informadas por el Ministerio de Agricultura y Pecuaria (Mapa), en coordinación con el Ministerio de Relaciones Exteriores, como parte de una agenda de negociaciones sanitarias que busca diversificar destinos y ampliar el portafolio exportador.
En el caso de Vietnam, la incorporación de la grasa bovina a la pauta de exportaciones añade un nuevo producto para una plaza considerada estratégica en Asia por el volumen y diversidad de compras agropecuarias. De acuerdo con el Mapa, el país asiático importó en 2025 más de US$ 3,5 mil millones en productos agropecuarios brasileños, con un mix donde destacan rubros como maíz y complejo soya, entre otros. Esta apertura, además, refuerza el aprovechamiento integral de la cadena bovina, al dar salida comercial a derivados que ganan relevancia cuando se combinan con eficiencia industrial y certificaciones sanitarias de destino.
La segunda apertura, en Arabia Saudita, tiene una particularidad que conecta el mundo agropecuario con la industria de la salud. Las autoridades sanitarias saudíes confirmaron la apertura del mercado para heparina bovina brasileña, un anticoagulante empleado en cirugías y tratamientos como la hemodiálisis, ampliando el espectro de exportaciones brasileñas más allá de alimentos hacia insumos estratégicos. En paralelo, el Mapa reportó que en 2025 los saudíes importaron más de US$ 2,8 mil millones en productos agropecuarios de Brasil, con compras relevantes en maíz y en complejos vinculados a carnes y al sucroalcoholero.
El anuncio se inserta en una narrativa que Brasil viene consolidando desde 2023: con estas dos habilitaciones, el gobierno contabiliza 527 nuevas “oportunidades” de acceso a mercados desde el inicio de ese año, resultado de negociaciones sanitarias y diplomáticas que suelen destrabar protocolos, listas de establecimientos habilitados y requisitos de certificación. En la práctica, estos hitos no solo abren ventas, también elevan el estándar de coordinación público-privada, porque obligan a alinear controles, trazabilidad, documentación y capacidad logística para cumplir lo que cada destino exige.
Para el agro brasileño, el impacto de estas aperturas se lee en dos capas. En el corto plazo, suman alternativas comerciales para la cadena bovina en un mercado asiático de alto dinamismo y agregan un producto de alto valor estratégico en Medio Oriente, vinculado a la salud. En el mediano plazo, refuerzan la tesis de que la “diplomacia sanitaria” se ha vuelto un instrumento central de competitividad internacional: no basta producir, hay que sostener credibilidad, auditorías y protocolos para que el acceso se convierta en flujo real de exportaciones.
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